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La llamada de Petro a Trump: un giro que reconfigura las campañas electorales de 2026

 

La reciente conversación telefónica entre el presidente Gustavo Petro y su homólogo estadounidense Donald Trump, ocurrida el 7 de enero de 2026, ha marcado un antes y un después en el escenario electoral colombiano, a solo 60 días de la elección del Congreso y las consultas interpartidistas del 8 de marzo, que antecederán a la primera vuelta presidencial del 31 de mayo.

Tras los días de alta tensión —desencadenada por la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y amenazas veladas de intervención militar estadounidense en Colombia—, la llamada desescaló las tensiones. Trump la calificó como “un honor”, mientras Petro destacó la necesidad de diálogo para evitar “guerra”. Ambos mandatarios acordaron una futura reunión en Washington, con participación de Marco Rubio y la canciller colombiana.

Este acercamiento ha generado reacciones polarizadas. En la izquierda oficialista, liderada por Iván Cepeda (favorito en el llamado ¨Pacto Amplio¨ que busca la unión de la izquierda para los próximos comicios), se pierde cualquier fuerza del potente discurso “antiimperialista” y de defensa de la soberanía que movilizaba bases.

En la centro-derecha, cuya unión se sigue consolidando con la reciente llegada de Juan Carlos Pinzón, se criticó el tono “débil” de Petro, acusándolo de ceder ante presiones externas, mientras los aspirantes de centro y centro-izquierda Sergio Fajardo y Roy Barreras lo celebraron como “buena noticia” para Colombia y ejemplo de moderación.

Para la oposición, que reúne ya nueve pre-candidatos en la ¨Gran Consulta por Colombia¨, la opción del diálogo es vista como positiva frente a la postura radical  e incluso ¨guerrerista¨ que ha venido sosteniendo el mandatario en sus 3 años y medio de gobierno, aunque no dejan de advertir los peligros de tratar de llevar una relación tan amplia entre dos países a un plano meramente personal.

En un año de alta polarización, esta llamada no solo disminuye temporalmente las tensiones bilaterales, sino que obliga a todos los participantes en la contienda electoral a repensar estrategias para conquistar al sector indeciso.

 

FOTO: Crédito @DapreCol/X

 

enero 09 2026

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Arranca el año electoral con encuestas que marcan el pulso presidencial

 

Con el inicio de 2026, Colombia entra de lleno en el año electoral que definirá al sucesor de Gustavo Petro en la Presidencia. Las elecciones legislativas están programadas para el 8 de marzo, en las que  se renovarán los 108 escaños del Senado y los 188 de la Cámara de Representantes, y además se realizarán las  consultas interpartidistas para elegir candidatos presidenciales únicos en coaliciones.

La primera vuelta presidencial será el 31 de mayo, y una eventual segunda vuelta el 21 de junio.Las primeras encuestas del año, publicadas en diciembre de 2025 y enero de 2026 por firmas como Invamer, Centro Nacional de Consultoría (CNC), Guarumo y W.A.A., coinciden en un liderazgo claro del senador Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y representante del oficialismo. Cepeda obtiene entre el 24% y 31% de intención de voto, consolidándose como favorito para llegar a segunda vuelta.En segundo lugar aparece el abogado Abelardo de la Espriella, postulado por firmas y respaldado por sectores de derecha dura, con cifras que oscilan entre el 16% y 18%. Algunos sondeos lo presentan como el principal contendor opositor, aunque con dudas sobre su techo electoral.El tercer puesto lo ocupa el centrista Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín, con alrededor del 8-9%, posicionándose como una opción moderada que podría atraer votos antisistema en escenarios de balotaje.

Otros nombres como Paloma Valencia (candidata del Centro Democrático tras ganar su consulta interna), Claudia López, Vicky Dávila o Miguel Uribe Londoño rondan porcentajes menores, por debajo del 5%. El voto en blanco también destaca en varios sondeos, superando incluso a algunos candidatos.

En escenarios de segunda vuelta, Cepeda muestra ventaja sobre De la Espriella pero la contienda se estrecha frente a Fajardo. Analistas destacan la polarización ideológica: izquierda vs. derecha, con el centro como posible árbitro.Este arranque electoral ocurre en un contexto de tensión internacional por las amenazas de Donald Trump, pero el foco interno está en las coaliciones, la violencia en regiones y la economía. Los próximos meses serán la clave para depurar candidaturas y medir el impacto de las legislativas en la presidencial.

 

 

enero 08 2026

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CRISIS TRUMP-PETRO: EL TERREMOTO QUE SACUDE LAS ELECCIONES COLOMBIANAS DE 2026

 

A inicios de enero de 2026, la amenaza de Donald Trump de intervenir militarmente en Colombia —tras acusar a Gustavo Petro de complicidad con el narcotráfico y celebrar la captura de Nicolás Maduro— ha convertido la crisis diplomática en el eje central del año electoral.

El impacto en el fenómeno electoral es profundo y multifacético. Primero, genera un efecto rally de corte nacionalista que beneficia a la izquierda. Petro, al convocar marchas masivas y declararse dispuesto a defender la soberanía “con las armas si es necesario”, refuerza su narrativa antiimperialista.

La movilización popular podría traducirse en un impulso progresista para las elecciones legislativas del 8 de marzo.

Algunos reprsentantes del centro (Gaviria, Galán, Fajardo) rechazan cualquier intervención extranjera y son muy enfáticos en expresar que a Petro se le debe derrotar únicamente en las urnas, reforzando indirectamente la posición de izuierda.

Mientras tanto, la derecha (De la Espriella, independientes, y sectores uribistas) evita condenar a Trump o incluso lo celebra, reforzando su discurso antidrogas, así como su postura en contra del régimen de Maduro y del socialismo del siglo XXI.  

Las tensiones producto de los enfrentamientos verbales y por redes sociales entre los mandatarios desplazan a los demás temas de campaña. La discusión sobre economía, reformas sociales o seguridad interna queda eclipsada por otros temas como soberanía nacional y narcotráfico, polarizando aún más el debate.

Los  nuevos episodios de la crisis aceleran la campaña, e impulsarían  a la izquierda si Petro logra capitalizar el sentimiento anti-Trump, arriesgando de manera que muchos consideran irresponsable muchas otras áreas de la relación binacional y con el riesgo de provocar en Colombia un gigantesco daño económico, que la oposición trata de advertir y resaltar.

El 2026 arranca con nuevas causas de tensión: las elecciones ya no sólo decidirán el rumbo interno, sino la posición colombiana ante la presión externa de Washington.

 

enero 06 2026

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EL IMPACTO DE LA CAPTURA DE MADURO EN LAS ELECCIONES COLOMBIANAS DE 2026

 

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, anunciada por el presidente Donald Trump tras un ataque militar en Venezuela, ha generado un terremoto político en la región. Este evento, que marca en la práctica el comienzo del fin del régimen chavista, no solo redefine el panorama venezolano, sino que proyecta ondas de choque directas sobre las elecciones del nuevo Congreso en Colombia, el próximo mes de marzo, y las presidenciales, que tienen su primera vuelta programada para mayo de 2026. Con una frontera compartida de más de 2.200 kilómetros y millones de migrantes venezolanos en suelo colombiano, la caída de Maduro intensifica debates clave en la campaña electoral.

 

En primer lugar, polariza el espectro político colombiano. El presidente Gustavo Petro, aliado ideológico del chavismo, rechazó enérgicamente la intervención de Washington, ordenando medidas de seguridad fronteriza y llamando a una resolución pacífica. Sus críticos, candidatos y precandidatos de oposición, ven la captura como una oportunidad para restaurar la libertad en Venezuela, capitalizando el evento para atacar al petrismo por su cercanía con Maduro. Esta visión busca fortalecer candidaturas de centroderecha que enfatizan en seguridad y ataque. La izquierda, para asegurar votos de sectores conservadores.

 

Económicamente, la inestabilidad post-captura amenaza con provocar un nuevo éxodo migratorio, exacerbando presiones sobre los servicios públicos colombianos y avivando discursos xenófobos en la campaña durante los próximos meses. Analistas destacan que esto reabre expedientes políticos internos, como el "efecto espejo" dirigido a figuras como Iván Cepeda, y otras de izquierda vinculadas a redes chavistas, que podría erosionar el apoyo al Pacto Histórico.

 

Por otro lado, el presidente del Senado, Lidio García, expresó respaldo a la democracia venezolana, pero advirtió contra el peligro de una escalada bélica que puede llegar a afectar a Colombia. Aún más allá, voceros de los movimientos de izquierda y afines al petrismo critican la intervención como una injerencia indebida en asuntos del Estado venezolano.

 

Los  candidatos presidenciales chocan en debates, unos celebrando el "cierre de una etapa" y otros temiendo repercusiones en la soberanía regional.

 

La captura de Maduro acelera la polarización electoral en Colombia, beneficiando a la oposición al exponer vulnerabilidades del gobierno actual, mientras obliga a todos los aspirantes a posicionarse ante un vecino en crisis, lo que podría inclinar la balanza hacia candidatos con agendas de mano dura en migración y seguridad, alterando el mapa político de 2026.

 

Colombia, como el más importante país vecino, contiene el aliento ante una resolución incierta que definirá su propio futuro electoral.

 

FOTO: DONALD TRUMP

enero 05 2026

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REGISTRADOR HERNÁN PENAGOS CONFIRMA LA REALIZACIÓN DE ELECCIONES 2026 PESE A DESAFÍOS

 

En el contexto actual de preocupaciones por el orden público y restricciones presupuestales, el Registrador Nacional del Estado Civil, Hernán Penagos, ha sido categórico: las elecciones de 2026 en Colombia se realizarán sin aplazamientos ni suspensiones. “No hay norma alguna que permita suspender unas elecciones en Colombia”, declaró recientemente en entrevistas a medios como El Espectador e Infobae, enfatizando que la Constitución Política fija las fechas de manera inamovible, independientemente de emergencias o situaciones de seguridad.

Penagos respondió así a especulaciones sobre posibles impactos en el proceso electoral debido a la violencia en regiones afectadas por grupos armados ilegales y a retrasos en pagos a proveedores por dificultades de caja del Estado. Sin embargo, aseguró que presupuestalmente no hay problemas: los servicios electorales ya están contratados con recursos de 2025 y vigencias futuras de 2026.

“El calendario electoral no está en peligro”, afirmó, destacando la implementación de medidas como biometría en miles de mesas, auditorías robustas y coordinación con la Fuerza Pública a través del Plan Democracia.

Este año marca el inicio oficial del ciclo electoral. Entre las fechas clave inmediatas figuran el 8 de enero de 2026, cuando inicia el sorteo de jurados de votación para las elecciones legislativas y cierra el plazo para inscribir cédulas por cambio de domicilio; y el 21 de enero, límite para verificar firmas de candidatos independientes. Más adelante, el 8 de marzo se celebrarán las elecciones al Congreso (así como las de de las consultas internas), y el 31 de mayo la primera vuelta presidencial, con segunda vuelta el 21 de junio, si es necesario.

Las declaraciones de Penagos generan una ola de confianza en un proceso que renovará el Congreso y elegirá al sucesor de Gustavo Petro.

Con innovaciones tecnológicas y observación internacional, la Registraduría promete comicios transparentes e íntegros, reafirmando que la democracia colombiana prevalece ante cualquier adversidad.

 FOTO: Registaduría Nacional del Estado Civil vía https://www.registraduria.gov.co/-2024-.html?debut_noticias=90

 

enero 05 2026

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La llamada de Petro a Trump: un giro que reconfigura las campañas electorales de 2026

 

La reciente conversación telefónica entre el presidente Gustavo Petro y su homólogo estadounidense Donald Trump, ocurrida el 7 de enero de 2026, ha marcado un antes y un después en el escenario electoral colombiano, a solo 60 días de la elección del Congreso y las consultas interpartidistas del 8 de marzo, que antecederán a la primera vuelta presidencial del 31 de mayo.

Tras los días de alta tensión —desencadenada por la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y amenazas veladas de intervención militar estadounidense en Colombia—, la llamada desescaló las tensiones. Trump la calificó como “un honor”, mientras Petro destacó la necesidad de diálogo para evitar “guerra”. Ambos mandatarios acordaron una futura reunión en Washington, con participación de Marco Rubio y la canciller colombiana.

Este acercamiento ha generado reacciones polarizadas. En la izquierda oficialista, liderada por Iván Cepeda (favorito en el llamado ¨Pacto Amplio¨ que busca la unión de la izquierda para los próximos comicios), se pierde cualquier fuerza del potente discurso “antiimperialista” y de defensa de la soberanía que movilizaba bases.

En la centro-derecha, cuya unión se sigue consolidando con la reciente llegada de Juan Carlos Pinzón, se criticó el tono “débil” de Petro, acusándolo de ceder ante presiones externas, mientras los aspirantes de centro y centro-izquierda Sergio Fajardo y Roy Barreras lo celebraron como “buena noticia” para Colombia y ejemplo de moderación.

Para la oposición, que reúne ya nueve pre-candidatos en la ¨Gran Consulta por Colombia¨, la opción del diálogo es vista como positiva frente a la postura radical  e incluso ¨guerrerista¨ que ha venido sosteniendo el mandatario en sus 3 años y medio de gobierno, aunque no dejan de advertir los peligros de tratar de llevar una relación tan amplia entre dos países a un plano meramente personal.

En un año de alta polarización, esta llamada no solo disminuye temporalmente las tensiones bilaterales, sino que obliga a todos los participantes en la contienda electoral a repensar estrategias para conquistar al sector indeciso.

 

FOTO: Crédito @DapreCol/X

 

enero 09 2026

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Arranca el año electoral con encuestas que marcan el pulso presidencial

 

Con el inicio de 2026, Colombia entra de lleno en el año electoral que definirá al sucesor de Gustavo Petro en la Presidencia. Las elecciones legislativas están programadas para el 8 de marzo, en las que  se renovarán los 108 escaños del Senado y los 188 de la Cámara de Representantes, y además se realizarán las  consultas interpartidistas para elegir candidatos presidenciales únicos en coaliciones.

La primera vuelta presidencial será el 31 de mayo, y una eventual segunda vuelta el 21 de junio.Las primeras encuestas del año, publicadas en diciembre de 2025 y enero de 2026 por firmas como Invamer, Centro Nacional de Consultoría (CNC), Guarumo y W.A.A., coinciden en un liderazgo claro del senador Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y representante del oficialismo. Cepeda obtiene entre el 24% y 31% de intención de voto, consolidándose como favorito para llegar a segunda vuelta.En segundo lugar aparece el abogado Abelardo de la Espriella, postulado por firmas y respaldado por sectores de derecha dura, con cifras que oscilan entre el 16% y 18%. Algunos sondeos lo presentan como el principal contendor opositor, aunque con dudas sobre su techo electoral.El tercer puesto lo ocupa el centrista Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín, con alrededor del 8-9%, posicionándose como una opción moderada que podría atraer votos antisistema en escenarios de balotaje.

Otros nombres como Paloma Valencia (candidata del Centro Democrático tras ganar su consulta interna), Claudia López, Vicky Dávila o Miguel Uribe Londoño rondan porcentajes menores, por debajo del 5%. El voto en blanco también destaca en varios sondeos, superando incluso a algunos candidatos.

En escenarios de segunda vuelta, Cepeda muestra ventaja sobre De la Espriella pero la contienda se estrecha frente a Fajardo. Analistas destacan la polarización ideológica: izquierda vs. derecha, con el centro como posible árbitro.Este arranque electoral ocurre en un contexto de tensión internacional por las amenazas de Donald Trump, pero el foco interno está en las coaliciones, la violencia en regiones y la economía. Los próximos meses serán la clave para depurar candidaturas y medir el impacto de las legislativas en la presidencial.

 

 

enero 08 2026

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CRISIS TRUMP-PETRO: EL TERREMOTO QUE SACUDE LAS ELECCIONES COLOMBIANAS DE 2026

 

A inicios de enero de 2026, la amenaza de Donald Trump de intervenir militarmente en Colombia —tras acusar a Gustavo Petro de complicidad con el narcotráfico y celebrar la captura de Nicolás Maduro— ha convertido la crisis diplomática en el eje central del año electoral.

El impacto en el fenómeno electoral es profundo y multifacético. Primero, genera un efecto rally de corte nacionalista que beneficia a la izquierda. Petro, al convocar marchas masivas y declararse dispuesto a defender la soberanía “con las armas si es necesario”, refuerza su narrativa antiimperialista.

La movilización popular podría traducirse en un impulso progresista para las elecciones legislativas del 8 de marzo.

Algunos reprsentantes del centro (Gaviria, Galán, Fajardo) rechazan cualquier intervención extranjera y son muy enfáticos en expresar que a Petro se le debe derrotar únicamente en las urnas, reforzando indirectamente la posición de izuierda.

Mientras tanto, la derecha (De la Espriella, independientes, y sectores uribistas) evita condenar a Trump o incluso lo celebra, reforzando su discurso antidrogas, así como su postura en contra del régimen de Maduro y del socialismo del siglo XXI.  

Las tensiones producto de los enfrentamientos verbales y por redes sociales entre los mandatarios desplazan a los demás temas de campaña. La discusión sobre economía, reformas sociales o seguridad interna queda eclipsada por otros temas como soberanía nacional y narcotráfico, polarizando aún más el debate.

Los  nuevos episodios de la crisis aceleran la campaña, e impulsarían  a la izquierda si Petro logra capitalizar el sentimiento anti-Trump, arriesgando de manera que muchos consideran irresponsable muchas otras áreas de la relación binacional y con el riesgo de provocar en Colombia un gigantesco daño económico, que la oposición trata de advertir y resaltar.

El 2026 arranca con nuevas causas de tensión: las elecciones ya no sólo decidirán el rumbo interno, sino la posición colombiana ante la presión externa de Washington.

 

enero 06 2026

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EL IMPACTO DE LA CAPTURA DE MADURO EN LAS ELECCIONES COLOMBIANAS DE 2026

 

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, anunciada por el presidente Donald Trump tras un ataque militar en Venezuela, ha generado un terremoto político en la región. Este evento, que marca en la práctica el comienzo del fin del régimen chavista, no solo redefine el panorama venezolano, sino que proyecta ondas de choque directas sobre las elecciones del nuevo Congreso en Colombia, el próximo mes de marzo, y las presidenciales, que tienen su primera vuelta programada para mayo de 2026. Con una frontera compartida de más de 2.200 kilómetros y millones de migrantes venezolanos en suelo colombiano, la caída de Maduro intensifica debates clave en la campaña electoral.

 

En primer lugar, polariza el espectro político colombiano. El presidente Gustavo Petro, aliado ideológico del chavismo, rechazó enérgicamente la intervención de Washington, ordenando medidas de seguridad fronteriza y llamando a una resolución pacífica. Sus críticos, candidatos y precandidatos de oposición, ven la captura como una oportunidad para restaurar la libertad en Venezuela, capitalizando el evento para atacar al petrismo por su cercanía con Maduro. Esta visión busca fortalecer candidaturas de centroderecha que enfatizan en seguridad y ataque. La izquierda, para asegurar votos de sectores conservadores.

 

Económicamente, la inestabilidad post-captura amenaza con provocar un nuevo éxodo migratorio, exacerbando presiones sobre los servicios públicos colombianos y avivando discursos xenófobos en la campaña durante los próximos meses. Analistas destacan que esto reabre expedientes políticos internos, como el "efecto espejo" dirigido a figuras como Iván Cepeda, y otras de izquierda vinculadas a redes chavistas, que podría erosionar el apoyo al Pacto Histórico.

 

Por otro lado, el presidente del Senado, Lidio García, expresó respaldo a la democracia venezolana, pero advirtió contra el peligro de una escalada bélica que puede llegar a afectar a Colombia. Aún más allá, voceros de los movimientos de izquierda y afines al petrismo critican la intervención como una injerencia indebida en asuntos del Estado venezolano.

 

Los  candidatos presidenciales chocan en debates, unos celebrando el "cierre de una etapa" y otros temiendo repercusiones en la soberanía regional.

 

La captura de Maduro acelera la polarización electoral en Colombia, beneficiando a la oposición al exponer vulnerabilidades del gobierno actual, mientras obliga a todos los aspirantes a posicionarse ante un vecino en crisis, lo que podría inclinar la balanza hacia candidatos con agendas de mano dura en migración y seguridad, alterando el mapa político de 2026.

 

Colombia, como el más importante país vecino, contiene el aliento ante una resolución incierta que definirá su propio futuro electoral.

 

FOTO: DONALD TRUMP

enero 05 2026

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